LA PODOLOGÍA Y EL BAILE

El flamenco es un estilo de música y danza típico de ciertas regiones de España desde hace varios siglos. El pie es fundamental en esta disciplina pudiendo provocar muchos problemas mecánicos e inflamatorios relacionados con su práctica.

 BIOMECÁNICA DEL ZAPATEADO:

En todas las modalidades de zapateado flamenco, el mecanismo sonoro resulta del golpeo del pie, del calzado contra el suelo, con una u otra zona del mismo, partiendo de una posición ligeramente flexionada de la cadera y rodilla, para realizar un movimiento de extensión de esta última hasta contactar con el suelo, dependiendo de la modalidad de zapateado, y de la altura del tacón; en el punto final de la secuencia, el tobillo registrará una determinada angulación respecto al suelo. Es importante señalar, que para que el zapateado describa un sonido potente y limpio, la articulación del tobillo debe mantenerse bloqueada, lo que favorece, una mayor estabilidad lateral del pie durante el zapateado. En el zapateado de talón y planta, se presenta una orientación perpendicular del talón respecto al suelo, favoreciendo la estabilidad lateral del tobillo. Esta situación asegurará un impacto de toda la zona metatarsal, y generará situaciones de sobrecargas de uno u otro metatarsiano que conducirá a la segura formación de callos y durezas en dicha zona y, en la mayoría de las ocasiones, inflamación y dolor.

PRINCIPALES PROBLEMAS EN EL PIE DE LA «BAILAORA»:

Las afecciones y/o patologías que se describen en la bibliografía encontrada el respecto, no son específicas del baile flamenco, en este caso femenino, pero sí, según la misma son las que aparecen con mayor incidencia en la población específica (bailaoras adultas). Podemos definir como patologías podológicas relacionadas con el baile flamenco las siguientes:

  • Hallux Abductus Valgus

    Comúnmente conocido como Juanetes. Es una deformidad del pie que se produce cuando el primer dedo se desvía hacia el exterior mientras que la cabeza del primer metatarsiano se desvía hacia el interior produciéndose una separación de la línea media del cuerpo y generando la impresión de que se ha formado una prominencia ósea. En muchas ocasiones este proceso va acompañado de dolor y de limitación funcional, que aumenta en el momento del baile.

  • Deformidades en garra de los dedos pequeños

    Igual de frecuentes que el caso anterior. Son desviaciones en los dedos pequeños que se caracterizan por la flexión en una de las articulaciones propias del dedo. Encontramos diferentes variedades como el «dedo en garra», el «dedo en martillo» o el «dedo en maza» según las articulaciones afectadas. Pueden causar dolor. Es muy típico la formación de callos, «ojos» de gallo ó helomas en estos dedos por el roce constante con el zapato. Los helomas en los dedos son especialmente dolorosos y conviene una rápido intervención por parte del podólogo para enuclearlos; este es un proceso rápido y generalmente indoloro.

  • Fracturas por estrés

    Especialmente en V y II metatarsianos. Cuando se realiza el «golpe de punta», la percusión se produce a partir del golpeo de la suela anterior del calzado con el pavimento. La flexo-extensión de rodilla irá acompañada de una importante flexión plantar del tobillo, siendo el zapateado que más impacto genera debido a que la superficie de contacto disminuye, de forma directa sólo las articulaciones metatarso-falángicas, acompañadas de una estabilización de los dedos que se colocarán ligeramente en garra. Existe un pequeño momento en el que todo el peso del cuerpo es soportado por estas articulaciones metatarso-falángicas lo que unido al impacto que rebote del suelo ante el zapateo puede causar una sobrecarga tal que curse con la fractura ósea. Este proceso también se produce por sobrecargas de repetición en el tiempo. El tratamiento ante una fractura por estrés puede ser conservador o quirúrgico según la situación.

  • Procesos inflamatorios de partes blandas

    Fascitis  plantar (dolor por inflamación y contractura de la musculatura corta plantar del pie y fascia plantar en la zona de apoyo plantar del talón), en ocasiones asociadas a la formación de un espolón calcáneo, y relacionados con el acortamiento de la musculatura posterior del muslo y piernas, isquiotibiales y gemelos, por el uso mantenido de un calzado  de tacón. La metatarsalgia mecánica es otro proceso inflamatorio característico de la «bailaora» que consiste en la inflamación de las estructuras músculo-tendinosas de la zona metatarsal, sobre todo en 2º-3º metatarsiano debido al choque repetitivo con el suelo por el taconeo. Podemos decir que cuando la práctica del baile se realiza sin la debida preparación, es decir, sin realizar ejercicios de calentamiento y estiramientos antes y después de la actividad, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir alguno de estos problemas inflamatorios, siendo muy importante su rápido tratamiento para evitar recidivas y cronificación del dolor.

  • En las uñas y en la piel

    Onicomicosis -infecciones por hongos en las uñas, onicocriptosis (uñas encarnadas), onicodistrofia (uñas engrosadas), hematomas subungueales, erosiones, y ampollas en las zonas de roce y/o presión con el calzado. Cualquiera de éstos problemas ungueales puede ocasionar limitación para desempeñar esta actividad, por lo que es recomendable un buen cuidado de las uñas por parte del podólogo para evitar los característicos «picos» que se clavan. A veces es recomendable el tratamiento de alguna de las lesiones ungueales comentadas anteriormente mediante láser.

LA IMPORTANCIA DEL CALENTAMIENTO EN CUALQUIER MODALIDAD DE BAILE

Cuando vamos a una clase de baile, llegamos con ilusión, con prisa por empezar, por mover nuestro cuerpo al compás de la música. Todo eso está muy bien pero no debemos olvidarnos de algo fundamental: el calentamiento.
Nuestros músculos vienen relajados y debemos prepararlos para el ejercicio. Dependiendo del baile que veamos deberemos fortalecer más unas zonas del cuerpo que otras. No es lo mismo calentar para bailar foxtrot, que las piernas se deslizan suaves por el suelo, que bailar vals en el cuál el trabajo de pies es más intenso o incluso más aún si la clase es de rock&roll, en la cuál podremos saltar o elevar mucho las extremidades.
Por eso antes de empezar trabajamos unos minutos con una canción suave, gracias a la cual vamos estirando progresivamente y vamos aumentando nuestro rango de movimiento a fin de tener un menor riesgo de lesiones y disponer del máximo de energía para disfrutar plenamente de la actividad.
Todo acompañado de un buen calzado favorecerán que salgamos de la clase de baile sin esos dolores de pies tan frecuentes al realizar ejercicio. No obstante siempre será buen tener a mano a nuestro podólogo para poder disfrutar plenamente de la danza manteniendo un cuerpo sano y vigoroso.

Agradecemos los consejos sobre el calentamiento al comienzo de la clase de baile a la academia A TODO BAILE

CONCLUSIÓN:

En los últimos años se observa un aumento a nivel profesional y amateur de las personas que practican el baile flamenco. Podríamos decir que son tres los factores predisponentes de las lesiones descritas en el pie: Acorde con las necesidades de esta disciplina, la altísima exigencia física, una utilización de calzado específico y un pavimento duro. La figura del podólogo se presenta como fundamental para la prevención de estas patologías y para el tratamiento de las mismas en caso de su aparición. Tratamientos como las plantillas, el láser, el vendaje funcional o la ortonixia se ponen a disposición de nuestros pacientes que practican el flamenco para poder disfrutar de este arte sin dolor.

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