Podología en el baile y la danza

Podólogo en el balleTEl baile como forma de arte posee una gran variedad de géneros, algunos de los cuales son cada vez más complejos de categorizar porque están influenciados por otros estilos. El término «bailarín» se puede aplicar a cualquier persona que participe en géneros tales como ballet, moderno, contemporáneo, jazz, hip-hop, salón, flamenco, etc. Sin embargo en las bases de datos, el ballet ha recibido un mayor enfoque científico por lo que en nuestro articulo nos centraremos en este tipo de danza.

Podemos considerar a los bailarines como deportistas ya que precisan de capacidades físicas, muchas veces con cierto grado de sofisticación, dónde son necesarios atributos atléticos tales como la fuerza muscular y la resistencia; así como velocidad, agilidad, coordinación, control motor y preparación psicológica. En la danza como en cualquier deporte las lesiones son frecuentes, por lo que es importante conocer las diferentes problemáticas que nos vamos a encontrar y conocer cómo tratarlas y cómo prevenirlas.

TENDINOPATÍAS EN EL PIE Y EN EL TOBILLO:

Estadísticamente las lesiones tendinosas en el pie y en el tobillo son las más frecuentes en la práctica del ballet. En los últimos años  se han realizado estudios que nos sugieren que las lesiones en el tendón podrían derivar de un trabajo  excesivo que provoca una inflamación persistente en el tendón, por lo que estas lesiones tienen más probabilidad de ocurrir cuando el modo, la intensidad o la duración de la actividad física o del entrenamiento cambian de alguna manera.

Los pacientes con tendinopatía presentan un inicio insidioso del dolor sobre el tendón afectado que empeora con una actividad sostenida. En las primeras etapas el dolor disminuye con un período de calentamiento; sin embargo en etapas posteriores el dolor está presente en reposo pero empeora con la actividad y es menos grave durante periodos prolongados de descanso.

Podemos observar en el área afectada cierta asimetría, hinchazón o atrofia muscular. La presencia de derrame y la disminución del rango de movimiento pueden indicarnos afectación a nivel óseo o articular, siendo una lesión de peor pronóstico.

Antes de realizar ninguna actuación conviene considerar las causas extrínsecas e intrínsecas de la lesión del tendón. Los factores extrínsecos incluyen el uso excesivo del tendón, los errores de  entrenamiento, malos hábitos como fumar o uso indebido de medicamentos, y el uso de zapatos u otro equipo no apropiado para la actividad específica; esto incluye no usar un tipo apropiado de zapato con un mal control de movimiento, mala amortiguación o mala estabilidad. En cuanto a los factores intrínsecos podemos encontrar la flexibilidad, la fuerza del tendón, la edad del paciente y el suministro vascular que desempeña un papel importante.

En la práctica del ballet, las lesiones tendinosas en pie y tobillo se sitúan sobre todo en:

  • Músculo Flexor largo del Hallux:

    Es la tendinitis más común en los bailarines de ballet clásico, fundamentalmente por «hacer puntas». El dolor aparece con intensad leve a lo largo del recorrido del dedo y se dirige posteromedial del tobillo detrás del maléolo y cara medial de la articulación subtalar. Cuando el pie se coloca en flexión plantar y se pide al paciente que flexione el dedo gordo contra la resistencia se produce dolor o crepitación a lo largo del recorrido del tendón. Los bailarines con una limitación en la movilidad de la primera articulación metatarso falángica (hallux limitus) pueden tener una posición de punta incorrecta, lo que puede contribuir al problema.

  • Tendón de Aquiles:

    El sitio más habitual suele encontrarse entre 4 a 6 centímetros por encima de la inserción del calcáneo, ya que es el área menor vascularizada y es dónde va a tener más degeneración, pudiendo a veces producirse una rotura en el tendón. Las causas más probables de tendinitis en este tendón podrían ser el sobreentrenamiento, un acortamiento en los músculos gastrecnemios -sóleo en pies con mucho arco interno o bien una sobrepronación de la articulación subastragalina. El ejercicio en superficies irregulares y el uso de zapatos inadecuados para la actividad pueden contribuir a esta tendinopatía.

  • Músculo Tibial Posterior:

    Interviene en los movimientos de flexión plantar y de inversión del pie, y participa en la estabilización del arco interno del pie. En ocasiones un exceso de pronación de la articulación subastragalina o un aplanamiento excesivo de la bóveda plantar pueden producir una insuficiencia en este músculo. La tendinitis en este músculo provoca una inestabilidad medial en el tobillo con molestias a nivel interno de éste.

  • Tendón Peroneal: 

    Provoca dolor e inestabilidad en la zona lateral del tobillo. En ocasiones un tratamiento inadecuado provoca dolor crónico en la zona lateral del tobillo que viene acompañado de hinchazón. El signo típico de la tendinitis en este músculo es el dolor haciendo dorsoflexión activa y eversión del pie contra la resistencia a lo largo de la cresta posterior del peroné.

  • Músculo Tibial Anterior:

    Es el principal músculo en el movimiento dorsoflexor del pie, aunque también interviene ligeramente en los movimientos de aducción e inversión del pie. No es habitual en bailarines la lesión en este músculo a no ser de que se produzca un traumatismo. Es más típica la lesión de este músculo por sobreuso en corredores mal entrenados, provocando molestia, contractura e hinchazón en la zona anterior de la pierna.

Por último, dentro de este apartado de procesos inflamatorios podemos destacar la fascitis plantar, que es el proceso inflamatorio por excelencia del pie. La misión principal de la fascia plantar consiste en soportar la bóveda plantar. Esta lesión provoca molestias a nivel de la base del talón durante la marcha con irradiación hacia los dedos en el área plantar del pie. Otro proceso inflamatorio en el pie es la metatarsalgia que corresponde con la inflamación de las estructuras a nivel de las cabezas de los metatarsianos, provocando dolor e incapacidad funcional.

LESIONES ÓSEAS:

Las lesiones óseas son menos frecuentes que las anteriores, pero son las que provocan más tiempo de reposo total de la actividad. A corto plazo la lesión ósea característica es la fractura de estrés que consiste en la pérdida de continuidad en la cortical del hueso a consecuencia de una carga excesiva o pequeñas sobrecargas continuadas en el tiempo. Generalmente las más típicas suelen ser en el segundo metatarsiano y en el quinto metatarsiano; aunque también hay descritas fracturas de estrés en el resto de metatarsianos y en otros huesos del pie como el cuboides. A largo plazo la continua sobrecarga en el pié puede ocasionar problemas articulares, artrosis y desviación de las pequeñas articulaciones, sobre todo a nivel de los dedos.

PREVENCIÓN DE LESIONES EN LA DANZA

Podemos incidir en diferentes puntos:

  • Entrenamiento físico:

    Un entrenamiento adecuado es fundamental a la hora de prevenir lesiones durante nuestra actividad. Hay que incidir en primer lugar en el calentamiento para preparar todas estructuras musculares para el ejercicio. En cuanto al entrenamiento deberemos incluir ejercicios que trabajen la potencia y la resistencia, la agilidad, el equilibrio, la estabilidad de las articulaciones y ejercicios técnicos específicos según la modalidad de danza. Se ha demostrado que bailarines preparados además con un buen entrenamiento aeróbico tienen menos riesgo de lesionarse, por lo que además de lo dicho con anterioridad, siempre se recomienda un buen entrenamiento cardiovascular.

  • Nutrición y descanso:

    Está demostrado que un bajo porcentaje de grasa corporal disminuye la incidencia de lesiones en bailarines; sin embargo una alimentación no adecuada hace que esta incidencia se multiplique. La clave está en un aporte nutricional adecuado con aportes suficientes de hidratos de carbono, alta en proteínas y baja en grasas, en especial saturadas. Los aportes calóricos lejos de disminuir deberán aumentar, ya que el gasto energético de los entrenamientos aumenta considerablemente. Otro factor a tener en cuenta es el descanso. Un mal descanso hace que aumente la fatiga muscular; este agotamiento tiene un efecto negativo en el rendimiento físico lo que se traduce en un aumento significativo de las lesiones.

  • Instalaciones y Suelos:

    Es recomendable un suelo de un material con una buena capacidad de absorción de impacto y que no sea resbaladizo. Una superficie dura aumenta considerablemente el impacto a las diferentes estructuras musculo esqueléticas, pudiendo favorecer una sobrecarga continuada que es la base de muchas lesiones que hemos visto con anterioridad.

  • Calzado. La mayoría de los géneros de la danza emplean tipos específicos de zapatos, aunque en determinados bailes no se utilizan zapatos. Los zapatos de punta en el ballet proporcionan rigidez con el compromiso de los ligamentos del mediopie. Son una necesidad para esta técnica pero están asociados con dolor en el pie y lesiones. Algunas pruebas sugieren que un zapato suave de punta es útil para reducir las lesiones de piernas, tobillos y pies en los bailarines, siendo este tipo de zapatos muy recomendados para iniciar el entrenamiento de puntas. Fuera del entrenamiento es importante la utilización de un calzado ligero, con una suela con una buena capacidad de absorción de impacto y con una muy buena flexibilidad en la fase de impulso de la marcha.
  • Ortosis Plantares: Muchas veces es imprescindible compensar algún tipo de cuestión biomecánica a través de plantillas u otro tipo de soportes plantares. Generalmente no se suelen utilizar en el calzado de entrenamiento; aunque muchas veces es necesario dependiendo de la modalidad de danza son muy importantes, ya que dan apoyo al pie y permiten descargar algún punto de sobrecarga o estabilizar la funcionalidad de determinadas estructuras biomecánicas.

 CONCLUSIÓN:

La danza es una actividad física fuerte acompañada de una gran cantidad de lesiones en sus participantes. Hoy en día la danza se enseña en muchas escuelas en todo el mundo con un nivel de dedicación alta. La figura del podólogo en estos deportistas es de vital importancia no sólo a la hora de tratar las diferentes lesiones comentadas en este artículo; sino también el de prevenir posibles lesiones que se puedan producir debidas a las diferentes características biomecánicas de la persona. En mi opinión cualquier aficionado a la danza debería tener su podólogo deportivo de referencia para cuidar sus pies, que al fin y al cabo en el caso de ballet son las «herramientas de trabajo» y está demostrado que un buen cuidado en los pies de nuestros bailarines y bailarinas hacen que el riesgo de lesiones se reduzca considerablemente.

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